Pensamientos limitantes: Cuando pensar no nos ayuda

Tanto si crees que puedes, como si crees que no, tienes toda la razón. – Henry Ford- A todos nos puede haber pasado en algún momento de nuestras vidas que nos encontramos ante un reto personal o profesional que debemos encarar para seguir adelante y en el momento en el que nos preparamos para afrontarlo nos aparecen pensamientos de diferente tipo. Estos pensamientos a menudo pueden ser de carácter positivo y constructivo ( «venga que tú puedes, vas a salir ..».), Pero a veces, estas frases que nos decimos a nosotros mismos pueden ser nuestro peor consejero, convirtiéndonos en estos momentos nosotros en nuestro peor enemigo, y que aparezcan frases como «no podrás», «los otros son mejores pero tú no puedes», «esto no es para ti …» «harás el ridículo», «no lo intentes «… o cualquier tipo similar de pensamiento que limita nuestra destreza, nuestro valor y nuestra motivación para intentar lo que íbamos a hacer.

Gandhi dijo: Mantén tus pensamientos positivos, porque tus pensamientos se convertirán en tus PALABRAS Mantén tus palabras positivas porque tus palabras se convertirán en tus ACCIONES Mantén tus acciones positivas porque tus acciones se convertirán en tus HÁBITOS Mantén tus hábitos positivos porque tus hábitos se convertirán en tus VALORES

Mantén tus valores positivos porque tus valores se convertirán en tu DESTINO Los pensamientos o creencias limitantes son opiniones, ideas o juicios negativos que nos hacemos a nosotros mismos cuando nos enfrentamos ante una situación concreta y que consideramos una verdad absoluta, y que condicionan nuestra motivación y nuestra actuación futura.

De dónde provienen los pensamientos limitantes?

Las creencias negativas que nos hacemos sobre nuestra manera de ser, de hacer, de actuar, etc .. pueden tener origen en muchas fuentes diversas o en una sola, y es una de las tareas que se llevan a cabo en un proceso de terapia, ya que puede requerir más o menos introspección y trabajo terapéutica para identificar los orígenes. Asimismo, los orígenes pueden ser, por ejemplo, en la familia, donde una persona de referencia puede haber inculcado (incluso con buena intención, como cuando sobreprotejamos) creencias limitantes sobre uno mismo ( «ya lo hago yo que tú no puedes «,» te ayudo que irás más rápido «), o fruto de una situación en concreto en la que tuvimos una forma de actuar que no nos gustó o de la que no nos supimos salir. Una creencia limitante también se puede crear por el miedo a que se repita una situación que nos hizo sentir mal,y que este miedo acabe generalizando a situaciones más o menos similares a la originaria, creando lo que llamamos «ansiedad generalizada».

Autobarreras

El ser humano actúa en función de cómo puede anticipar los acontecimientos que vendrán en un futuro, incluidos el propio desarrollo personal en una situación en concreto. Es por eso que es tan importante luchar para superar las creencias y los pensamientos limitantes, ya que actúan como profecías auto-cumplidas: – Si creo que no puedo, ya no lo intentaré con las mismas fuerzas, y por tanto, es más probable que no pueda. – Si pienso que no gustaré, es posible que esté más cohibido y que las personas no se relacionen tanto conmigo, o que interprete como señales negativas de los demás, conductas que son neutras. – Si creo que no podré hablar bien en público para que un día no me salió bien, evitaré cualquier posibilidad de hablar en público en el trabajo o la universidad y por tanto no podré practicar ni ganar destreza,lo que me hará sentir cada vez más inseguro / a.

Cómo cambiar los pensamientos autolimitantes?

1. El primer paso es identificarlos : sé consciente de cada vez que el día te llamas a ti mismo o alguien «no puedo», o que te visualizas a ti mismo en una escena en la que sale mal lo que quieres hacer , y observa la situación en la que te encuentras.

2. Pregúntate : ¿En qué me ayuda pensar así? Me beneficia en algo? Quiero cambiarlo? Seguro que hay una parte de nosotros que no quiere cambiar, porque pensar así nos aporta seguridad, ya que los pensamientos limitantes son en realidad una autoprotección para nosotros mismos, para nuestra autoestima , ya que nos «sobreprotegen» a nosotros mismos de situaciones en las que pensamos que nos podemos sentir mal y que por lo tanto se puede dañar nuestra autoestima. Ahora, el precio que tenemos que pagar por esta (falsa) seguridad, por esta protección, es muy alto, Ya que si les hacemos caso, cada vez estaremos más seguros, pero nos sentiremos más inseguros, menos capaces, con más miedo. Y eso pasa factura, es un círculo vicioso que si no rompemos no para nunca, nos sentiremos con menos posibilidad de hacer cosas y más infelices.

3. Cambiar por uno pensamiento positivo y constructivo : «Lo intentaré», «Podré hacerlo», «Lo conseguiré». No es necesario que de entrada le juzgues, ni le creas al cien por cien, esto puede tardar un tiempo. Simplemente, cambia el pensamiento que te sale de entrada (ya que el cerebro está acostumbrado a pensar así y por eso te sale más rápido, no porque sea más cierto), y poco a poco la irás interiorizando.

4. ACTÚA: pruébalo, inténtalo, hazlo. Actúa aunque con el miedo, con la incertidumbre, con la duda. Cárgate la emoción como si fuera una mochila y continúa caminando, y poco a poco irás interiorizando una nueva manera de interpretar lo que nos rodea y tu capacidad para afrontar eventos futuros. El Elefante encadenado

Recomiendo la lectura del cuento que añado a continuación, de Jorge Bucay, que a menudo utilizamos a consulta para trabajar de un inicio las creencias autolimitantes:

«Cuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. Me llamaba especialmente la atención el elefante que, como más tarde supe, era també el animal preferido miedo Otros niños. Durante la funciones, la enorme bestia Hacia gala de un peso, un tamaño y una Fuerza descomunales … Pero después de super Actuación y Hasta poco antes de volver al escenario, el elefante siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba una de sobre patas. Sin embargo, la estaca era Sólo un minúsculo pedazo de madera Apenas enterrado Unos centímetros en el suelo. Y, aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que un animal CAPAZ de arrancar un árbol de Cuajo cono super Fuerza, podría liberarse con facilidad de la estaca y huir. El misterio Sigue pareciéndome evidente.¿Qué el sujeto entonces? ¿Por qué no huye? Cuando tenía cinco o seis años, yo Todavía confiaba en la sabiduría de los mayores. Pregunto entonces a un maestro, un padre o un tío por el misterio del elefante. Algunos de ellos me explicó que el elefante no se escapaba Porque estaba amaestrado.

Hice entonces la pregunta obvia: «Si está amaestrado, ¿por qué el encadenan?».

No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo, olvidé el misterio del elefante y la estaca, y Sólo el recordaba Cuando me encontraba Con otro que també se habían Hecho esa pregunta alguna vez. Hace Algunos años, descubre que, por suerte para mí, alguien Había Sido el suficientemente sabio como para Encontrar la respuesta: El elefante del circo no escapa Porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño. Cerré los ojos y imagine al indefenso elefante recién Nacido Sujeto a la estaca. Estoy seguro de que, en aquel momento, el elefantito empujar, pato y sudo tratando de soltarse. Y, a pesar de sobre esfuerzos, no lo consiguió, Porque aquella estaca era Demasiado dura paralelo. Imagine que se dormía agotado y que al día siguiente el Volvo a intentar, y al otro día, y Al otro … Hasta que, un día,un día terrible para super historia, el animal acepte super impotencia y se resignó a super destino. Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa Porque, pobre, cree que no puede. Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco despés de nacer. Y el peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo. Jamás, jamás intentaría volver a poner a prueba super Fuerza …

Todos somos un poco como el elefante del circo: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Vivimos pensando que «no Podemos» acero montones de cosas, simplemente Porque una vez, Hace tiempo, Cuando éramos Pequeños, el intentamos y no lo conseguimos. Hicimos entonces lo mismo que el elefante, y grabamos en Nuestra memoria este mensaje: No puedo, no puedo y nunca podré. Hemos crecido llevando ese mensaje que nos impusimos a nosotros MISMOS y miedo eso nunca más volvimos a intentar liberarnos de la estaca. Cuando, a veces, sentimos los grilletes y hacemos sonar las cadenas, miramos de reojo la estaca y pensamos: No puedo y nunca podré. «